Hola, soy Gema del Campo

Terapeuta sistémica formada en trauma, sistema nervioso y apego.

Yo también he estado ahí

Durante mucho tiempo, me sentí perdida en mis relaciones.
Intentando hacerlo bien, adaptarme, sostener más de lo que podía. 

Y por fuera todo parecía estar bien. Pero por dentro, no.

Tenía dudas, inseguridad, mucho  desgaste por poner las necesidades de los demás siempre por delante…Y una dificultad muy grande para sentirme segura en el vínculo con los demás. 

Durante años fui esa persona que cumplía, que hacía lo que se esperaba.
Pero que por dentro no encontraba su lugar.

Hasta que empecé a entender lo que había detrás

Mi camino no empezó con la terapia como profesión, sino con la necesidad de comprenderme. 

Antes de dedicarme al acompañamiento, mi recorrido estuvo muy ligado a la educación. Fui maestra, profesora de idiomas y trabajé con infancia en distintos contextos, también fuera de España, explorando diferentes culturas, formas de vida y maneras de entender al ser humano. 

Siempre hubo una vocación muy clara en mí: ayudar a que las personas, desde pequeñas, se sintieran mejor consigo mismas

Entendí que no basta con saber lo que te pasa. Necesitas poder sentirlo y sostenerlo de otra manera para que algo cambie de verdad. 

Esa búsqueda me llevó a profundizar en diferentes enfoques terapéuticos y de desarrollo personal: la meditación, la terapia transpersonal, el trabajo corporal somático, la terapia sistémica y el abordaje del trauma y el apego. 

Este fue el inicio de un proceso mucho más profundo conmigo misma. 

Comprender el origen cambia la forma en la que te miras

Descubrir el impacto del sistema familiar, del trauma y del cuerpo en nuestras relaciones fue un antes y un después para mí. 

Porque entendí que muchas de nuestras dificultades no empiezan en el presente, sino en experiencias mucho más antiguas que siguen vivas en el cuerpo y en la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. 

Empecé a entender muchas cosas:
Por qué reaccionaba así;
Por qué me costaba tanto sentirme segura y auténtica al vincular con otros o en las relaciones;
Por qué había partes de mí que tomaban el control. 

Y sobre todo… Dejé de verme desde el juicio y empecé a mirarme desde la compasión y la comprensión. 

Hoy, todo eso forma parte de mi manera de acompañar

Mi trabajo integra diferentes enfoques, pero más allá de la formación, hay algo que lo guía todo: acompañar desde la presencia, el respeto y la seguridad

Porque sé que todo cambia cuando te sientes realmente visto, sostenido y comprendido. 

Para mí, acompañar no consiste en estar “al otro lado”: consiste en seguir formándome, seguir en terapia, seguir revisándome y ampliando mi mirada.

Esto me permite acompañar desde un lugar más real, más honesto y más conectado contigo.

Mi recorrido

Llevo más de 10 años acompañando en procesos individuales, de pareja, talleres y formaciones.

Mi recorrido empezó en el ámbito educativo, trabajando con infancia y desarrollo, y con el tiempo evolucionó hacia el acompañamiento terapéutico integrando una mirada profunda sobre el trauma, el apego y el sistema familiar.

También ha estado muy marcado por el voluntariado y el contacto con diferentes realidades y culturas, lo que fue ampliando mi mirada sobre el sufrimiento y la forma en la que nos adaptamos a él. 

Hoy sigo uniendo la comprensión profunda de lo que nos pasa y la necesidad de sentirnos seguros para poder transformarlo.

Trabajo con adultos… que un día fueron niños

Muchas de las personas que acompaño siguen sosteniendo heridas que vienen de muy atrás.

Porque muchas veces las dificultades que aparecen en la vida adulta tienen que ver con partes más jóvenes que siguen necesitando atención.  

Y mi trabajo es ofrecer un espacio donde esas partes puedan, por fin, sentirse vistas, comprendidas y acompañadas.

Si sientes que mi forma de acompañar conecta contigo, te invito a conocerme y ver si este es tu espacio.